RESUMEN DE CULTURA
EMPRENDEDORA
Emprender significa iniciar,
explorar, promover, organizar, tomar riesgo. Los humanos en general son una
especie emprendedora, porque en el transcurso de su existencia han generado
patrones de conducta relacionados con la innovación. Observamos este hecho
desde el mismo tránsito de la prehistoria a la historia de la humanidad, la
cual implicó seguramente la existencia de seres capaces de explorar y
organizar, hombres incógnitos, emprendedores primitivos capaces de tomar riesgos
y sostener iniciativas que contribuyeron a mejorar la vida de la humanidad: son
ellos los que crearon instrumentos de caza: el hacha de mano, la lanza,
vestimenta, descubrieron el fuego, la agricultura, la cocción del barro,
construyeron viviendas, inventaron la escritura y con ello, la historia; en
fin, inventaron la especialización social y la ciudad.
El concepto de 'empresa' no es novedoso
en el ámbito escolar, pero sí lo es si tenemos en cuenta la introducción de la
perspectiva del desarrollo de las Competencias Básicas y la introducción del
“Fomento de la Cultura Emprendedora” en el ámbito educativo. Una mirada
diferente cuyo tratamiento debe iniciarse en el ámbito escolar desde edades
tempranas a través de la programación de actividades, proyectos y tareas.
El espíritu emprendedor representa un
vehículo de desarrollo en tanto que promueve valores de responsabilidad,
iniciativa, dinamismo, perseverancia y tolerancia a la incertidumbre, tanto en
el ámbito personal (para hacer realidad el propio proyecto de vida de forma
activa), como social (para desarrollar iniciativas que contribuyan a la calidad
de vida, la solidaridad y el bienestar de la sociedad) y productivo (para la
creación de riqueza para sí y para los demás en un marco sostenible e inteligente).
La Cultura Emprendedora en el ámbito
educativo promueve el aprendizaje colaborativo y estimula actitudes de
creatividad y adaptabilidad; favorece capacidades de decisión, negociación,
autoconfianza y planificación, y, además, se constituye como fuente de equidad
e igualdad para impulsar prácticas inclusivas. Además los niños y niñas y
jóvenes, adquieren y desarrollan:
- Los conocimientos sobre el entorno productivo:
tipos de empresas, puestos de trabajo, recursos para crear una empresa,
conocimientos necesarios para desempeñar un puesto de trabajo,…
- Las actitudes y valores necesarios tales como
la autoconfianza, autoestima, capacidad para superar dificultades,
tolerancia a la frustración, compromiso, iniciativa, pensamiento crítico,
responsabilidad, innovación...
- Destrezas y competencias psicosociales:
pensamiento creativo, habilidades sociales, resolución de conflictos,
trabajo en equipo, etc.
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